miércoles, 4 de septiembre de 2013

Razón y delirio



Me provocaste y saciaste en tu labios,
me tomaste la mano mientras ellas sudaban ansiosas,
me susurraste y enseñaste a marcharme
temiendo no ser.

Me hiciste sentir, vivir y morir
así fue todo también.

Describí junto a tu mirada el eterno deseo por hacerte gemir,
por quitarte la ropa y perseguir la ruta del perfume en tu cuerpo,
por saciarme de tus caricias y besos,
por las palabras que nacían silenciosas.

Me enseñaste a sentir como vibran de intensidad hasta mis huesos,
el dolor más intenso y la anestesia de un si,
me dejaste profundas e ingentes alegrías,
tantas que hoy se salen a buscarte las profundas codicias
de mil versos que nacen solo por ti,
como la razón y el delirio de amar y sufrir.

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