los versos recurrentes
el tablero bicolor
el peón, el alfil y la reina.
Tras la cortina, un rayo de sol,
las angustias, las risas, el café,
el humo de una esencia bella,
el agua que nos despierta
la sed de un viernes sin tregua.
En mi mente, interrogantes y respuestas
hechos que echo en las fibras
verdes de una selva negra
en las sabanas húmedas
en el olor que solo tú me dejas
en la palabra que resuenan
en la química y el ámbar de nuestras treguas.
No soy caricia, no soy una luna llena
más bien una noche lúgubre y extensa
una piel sobre el frío de la decencia,
una caótica alma que gira y gira
sin ser expuesta, un manto de ausencias,
un verso sobre tus caderas.
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