Escribía bajo la lupa de la noche
esos placeres que siendo ardientes deseos
poblaron la oscuridad de nuestro escondite.
Devorado en tus gemidos
fueron angelicales sonidos
de un divorcio de dos amores.
Y el fuego fue encendido
en el rubor de tus pezones
abriendo ante mí la puerta
-de los placeres.
La débil carne que esgrimía
sin reparos sus temores
la fuerza inconmensurable
dilataba tus labios ardientes
proponía erguir mi espada
hacia la luz profunda de tu goce.
Mil caricias se confundieron
con las sabanas húmedas
por nuestros sudores
y llegando a la cúspide
vi nacer tu orgasmo entre rubores
..así nacieron estos versos
que te buscan sin reproches.
Devorado en tus gemidos
fueron angelicales sonidos
de un divorcio de dos amores.
Y el fuego fue encendido
en el rubor de tus pezones
abriendo ante mí la puerta
-de los placeres.
La débil carne que esgrimía
sin reparos sus temores
la fuerza inconmensurable
dilataba tus labios ardientes
proponía erguir mi espada
hacia la luz profunda de tu goce.
Mil caricias se confundieron
con las sabanas húmedas
por nuestros sudores
y llegando a la cúspide
vi nacer tu orgasmo entre rubores
..así nacieron estos versos
que te buscan sin reproches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario