Perdí unos cuantos kilos de alegría,
las calorías de un cuerpo que dormia,
el sueño plácido de una caricia,
la sonrisa dulce de un café
-y los buenos días.
Se refundieron entre lineas
la honestidad de las caricias
el palpito de mis días,
Se refundieron entre lineas
la honestidad de las caricias
el palpito de mis días,
aparecieron amargas falacias
- conocidas.
No hice caso a la intuición
por volverse entrometida,
en los asuntos del amor
donde no fue correspondida.
Se revelaron ante la luz
esas cuestiones de la verdad
que una vez fueran prometídas.
Se perdieron las lleves
ese compromiso
los latidos del corazón
ese mismo que doleria
No hice caso a la intuición
por volverse entrometida,
en los asuntos del amor
donde no fue correspondida.
Se revelaron ante la luz
esas cuestiones de la verdad
que una vez fueran prometídas.
Se perdieron las lleves
ese compromiso
los latidos del corazón
ese mismo que doleria
al amarla más allá,
de lo que ella desearía.
Ganaron los consejos
de viejas amigas distinguidas,
las melancolías y diásporas del vino,
del tequila de la desdicha.
Gano el afán por tocar otros cuerpos
esos que nunca será complemente libres
aunque eso era lo que desearía.
Ganaron quienes querían
vernos perdidos
aun reconociendo en el otro
el valor que prometía.
Dejaron siempre el vacío vivo
y la tristeza unida
Ganaron los consejos
de viejas amigas distinguidas,
las melancolías y diásporas del vino,
del tequila de la desdicha.
Gano el afán por tocar otros cuerpos
esos que nunca será complemente libres
aunque eso era lo que desearía.
Ganaron quienes querían
vernos perdidos
aun reconociendo en el otro
el valor que prometía.
Dejaron siempre el vacío vivo
y la tristeza unida
al pensamiento indefinido
a una sonrisa que ya no es la misma.
Hoy no soy más que un desconocido
ante su vida
un silencio que me nombra
un silencio que te olvida.

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