El olor
la fragancia
su aroma,
el por qué,
solo al ver
como arden
nuestras almas
podemos purificar
nuestro espíritu
y saciar nuestra sed.
El sabor
la dulzura
el gusto
el por qué,
al amar la palabra,
la poesía promete querer.
El tacto
la caricia
la sensación
y el por qué,
el calor
de tú piel
es un anfora
bendita
que prometo
querer.
Sonidos
resonancias
vibraciones
ecos de voces
de versos
que se han
extendido
para nunca volver.
La mirada
el color
el por qué,
nace en el pecho
el dolor,
el dolor,
la amargura,
la felicidad,
la felicidad,
la locura
y el deseo
y el deseo
por
lo que no
puedo tener.
-EB.

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