jueves, 7 de enero de 2021

Memorial



Conocía de sus putas ideas, 
de sus bragas y sus poemas
que envolvía historias 
como abrazaderas, 
de sus infiernos y sus broches,
de sus orgasmos de primavera, 
de sus diástole sin cortes, 
del calor de sus caderas.

Comprendía que le escribía
a otros hombres 
sobre el placer de sus ideas,
sobre sus cuentos y las líneas de Borges,
sobre los libros que le leyera,
que anclaron su pecho
a los signos de sus comparecencias. 

Conocía de sus encuentros de media noche, 
de una madrugada cualquiera,
al final yo tan solo era  una poeta sin nombre 
una voz silenciada por su ausencia.

Ella desprecio el amor de su poeta, 
mientras pedía a otros esa luz,
la luz de un poema.
Ella era fabula, cuento y quimera,
un brillo en la oscuridad, 
una luz en la pradera.

Conocía de sus secretos
aún cuando ella no lo quisiera,
sabia de todo su repertorio,
al final solo fui un verso sin tesoros  
y ella una mujer etérea, toda una poeta, 
a quien conocí un día cualquiera 
un poco más de la cuenta.

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