En la experiencia de vivir, existen resultados deseados y no esperados, aprendizajes y silencios, aciertos y desiertos. Estar en el presente, entonces, implica vivir en cada encuentro, momento e instante, entre el amor, el sexo, el odio y la locura. En este acto tan complejo y diverso, expreso cada verso, porque nacen y crean, recreando aquello que en mi recuerdo habita o quizás en esa fantasía con la que trato de resignificar la vida.
domingo, 16 de febrero de 2014
Instantes.
Tuve el tiempo para disfrutar de tus labios
para conquistar tus abrazos,
para fundirme entre lo que supiste entregarme.
Tuve espacio para revivir y morir,
para nacer y seguir,
para excitarte y amarte
aun cuando no nos hayamos amado.
Tuve nostalgias y dudas
profundas e ingentes alegrias,
amores y dolores
males y curas.
Tuve instantes y pequeños espacios,
tuve todo aunque tan solo fueran prestado,
tuve el viento y un mar del silencios,
la suplica del deseo y un adios cotidiano.
Tuve todo y nada me ha quedado,
más adoro la experiencia
de haberme nuevamente entregado.
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