sábado, 8 de noviembre de 2025

Nada



Aprendí a respetar el silencio
a reconocer la distancia
los hilos invisibles de la memoria 
la figura onírica del alma.

Me distancié de las palabras 
de los deseos 
de la fuerza por nombrarla 
abracé mi pensamiento
su raíz, la calma
                     -ame su magia.

Profundice en su aguda mirada  
descubrí un universo
infinitas pléyades, mascarás
vacíos prósperos
cruce verdades y atestigüe 
con rudeza, 
las lecciones que pagaba.

En medio de todo 
me perdoné por tosco 
y sane las rabias
había que hacerlo
no sea, me dominarán.

Abrace la prudencia 
y me despedí del tiempo 
que nos cruzara 
así voy sintiendo alivio 
en las orillas de la nada.

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