las palabras que hoy escribo,
esas mismas que esperaban
-adormecidas.
en la levedad fáctica del frío,
en la porosa sombra
adyacente a lo desconocido
en un encuentro anecdótico, febril y tibio,
dulce, nítido, solemne a la memoria
- vespertina.
como el asomo de un insomnio matutino.
Creo que estos versos
provienen de otra época
de otro tiempo,
de donde las cuerdas resonaban
y las campanas se oían a lo lejos.
Los grillos, las ranas y los cuentos
las luciérnagas y hadas
la locura de dos amantes viejos
el sudor de una cera cálida
de tus senos en el viento
de tu cintura doblegada
de tu vagina húmeda, repleta de deseo,
como el esperma que recae en tu cuerpo,
como los versos, con que te recuerdo.
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