
Sonreí a mi tristeza
bebí café con ella
deje caer algunas piezas
en el rompe cabezas
la abracé
hasta que sacudió mis huesos,
sonrió y me vio de lejos,
con sus ojos entre abiertos,
sabiendo de dónde provenía
la inocencia
el amor más puro
la real esencia
entonces se despidió
y tras un largo suspiro
exclamo:
- Espero que algún día comprendas
que soltar aquello que no dejas
es una prueba de mayor valor,
porque implica desatar el alma
el corazón y tu pureza.
-EB.
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