Perseguía maullidos de una lejana ventana
caían gotas de un tejado
mientras el relámpago huía.
Yo contaba segundos
porque así el abuelo decía
que uno sabe cuando la lluvia se marcha
se aleja en su cima
y va buscando entre las nubes otro niño que cuente su danza etérea
su arrullo de cuna divina.
La madrugada en su butaca se mecía
como el Guajiro en su hamaca se va fumando su pipa.
Se esfuma el verso bajo la sabía de su rica rima
y el pensamiento va saltando charcos y tragos dulces-amargos
que le retumba en el alma y quizás en su silla.
Un pito se escucha... dicen que es el canto del cisne
es el anuncia que el tímpano se daña
que amar el silencio es preciso
tanto como sus más profundas respuestas
aquellas que marcan la vida.
tanto como sus más profundas respuestas
aquellas que marcan la vida.

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