En la experiencia de vivir, existen resultados deseados y no esperados, aprendizajes y silencios, aciertos y desiertos. Estar en el presente, entonces, implica vivir en cada encuentro, momento e instante, entre el amor, el sexo, el odio y la locura. En este acto tan complejo y diverso, expreso cada verso, porque nacen y crean, recreando aquello que en mi recuerdo habita o quizás en esa fantasía con la que trato de resignificar la vida.
jueves, 4 de junio de 2015
Encuentros
Duerme en mi pecho,
deja tu olor sobrevolar,
cobija mi desespero,
mi necesidad de ti.
En cada encuentro,
acompáñame, desnúdate,
toca tus labios,
y pídeme que lo hagamos de nuevo.
En una palabra,
siente la hoguera,
el fuego de cada puerto,
en el reparto de los labios
en tu gemido y tu silencio.
Llévame abrazado,
por los circuitos
que repliegan tu instinto,
y hazme trémulo,
gemido y viento,
en el roce de mis besos frescos.
Déjame llevarte
a través de las montañas,
de sus pedregales,
de sus lagos y riachuelos,
de sus nubes psicodélicas,
de cada nuevo encuentro.
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