En la experiencia de vivir, existen resultados deseados y no esperados, aprendizajes y silencios, aciertos y desiertos. Estar en el presente, entonces, implica vivir en cada encuentro, momento e instante, entre el amor, el sexo, el odio y la locura. En este acto tan complejo y diverso, expreso cada verso, porque nacen y crean, recreando aquello que en mi recuerdo habita o quizás en esa fantasía con la que trato de resignificar la vida.
lunes, 3 de marzo de 2014
En el placer de los amantes.
He pecado buscándote cada noche.
¿Quien eres cuando sin reparos
entras en mis pensamientos,
invades hasta mis huesos,
y en mi soledad me pides que te ame?
Mi corazón late, lenta y profundamente,
como un jinete que emprende un camino errante,
jadeando en el silencio de la noche.
Mi respiración sublime se contrae,
me expulsa y me arrastra,
haciendo que mi cuerpo se excite al recordarte.
He pecado entonces al buscarte,
recorriendo salvajemente,
tan libido, tan constante,
celoso de saber que no estas cerca
para amarte.
Sé que me amas y que también lo haces,
que me convocas a tu cuarto,
y que te tocas pensándome,
sintiendo la pasión cuando arde.
Somos dos pecadores
que saben entonces amarse,
que se buscan a cada instante,
que se nombran aun sin tocarse
que se aman como como nadie sabe.
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