Déjame sorprenderte a la orilla del camino,
donde la serpiente juega con el color de sus sonidos,
con la seducción del infinito.
Recuerda, cuando veas un bosque,
como te desnude y me desnudaste,
sin quitarnos nada más que el pudor
por lo desconocido.
Suspira, cuando pienses
en mis besos húmedos y tibios,
por lo desconocido.
Suspira, cuando pienses
en mis besos húmedos y tibios,
temblaba, cuando te excites y sientas lo vivido.
Imagina, todo lo que hicimos,
el todo en el infinito,
el todo en el infinito,
en una noche plagada de estrellas
y de pequeños momentos fugitivos.
Sedúceme, como solías hacerlo,
Sedúceme, como solías hacerlo,
sin temor a lo inexplorado,
sin nada más que nuestras ganas por amarnos,
aun sabiendo que fuimos dos amantes
que hoy huyen de sus pasos.

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