viernes, 15 de noviembre de 2013

Ayer



Fui un pecado en sus labios, 
un deseo en su boca, 
un objeto prestado, 
la pasión que devora, 
su sexo y su amante.
su cuerpo y su carne,
el tibio sabor en sus piernas,
el calor de unas horas.

Fui el brillo en sus ojos, 
sus lágrimas y su ausencia,
sus manos obscenas, 
la furia en sus gemidos,
el calmante que suplía
la distancia y el deseo.
 
-Y en tu voz, con la cual sentía que te venías en un devenir,
entre las complejidades de astutas ansiedades,  
entre orgasmos e instintos salvajes que sin pensarlo nos devoran.

... y el amor que hoy nos sobra?

-A él debemos aquel instante en que fuiste y fui, 
lo que hoy no se nombra.

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