miércoles, 16 de octubre de 2013

El luto de los cuerpos



Hirió la sutil duda del encuentro,
censuro la esperanza
mato el olvido
creyendo que no suspiraría de nuevo,
ni aun en sus lejanos pensamientos.

Nunca aprecio, ni entendió sus versos,
sirvieron veneno en su silencio,
se alejó sintiendo,
desquebrajando su amor
entregando y deconstruyendo
sus besos y recuerdos.

Fue perfecta al hacerlo creer en sus labios,
en sus palabras, en sus lenguajes de amor,
en su cuerpo desnudo bajo el sol,
en la compulsión de sus orgasmos.
Fue perfecta al decir un te amo,
repartiendo amores y reclamando olvidos.

Pensaba que él la amaría
aun si muriera por dentro,
nunca vio la diferencia,
porque nunca alimentaba sus deseos,
hasta cuando él encontró 
la orgía de un nuevo sueño.

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