Me alcanzaron las huellas de tu camino
el despertar de tu vagina tibia en mi cuerpo frío
tu mirada inconfundible de placer
tus besos desconocidos y las historias escritas en tu piel.
Me alcanzaron dos horas y una noche
un tequila, un par de cervezas
una danza prohibida en un salón lleno de miradas austeras
la seducción florecida del querer.
Me hicieron falta unos minutos
unos segundos para huir de
ti
para no sentir, para creer que te podía perder.
Me abrigo entonces a mi amada libertad
a lo que me suma ausencias y resta olvidos
a quien llama nuevas experiencias
y siempre me lleva a brazos desconocidos.
Me abrigo a mi libertad
en el gemido de una nueva realidad
en el gemido de una nueva realidad
en lo que simplemente fuimos
en lo que suprimimos,
en lo que suprimimos,
en el azar de lo desconocido
cuando en mis versos sin remedio
te supieron encontrar en el abismo.
cuando en mis versos sin remedio
te supieron encontrar en el abismo.
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