Mi cuerpo es un templo
de batallas y dilemas,
una piel que se relaciona
entre sensaciones profusas
y heridas ajenas.
Mis ojos son dos espejos opacos
por lagrimas ausentes
y alegrías expuestas.
Mi cuerpo es un pliego
de versos delirantes
psicodélicos
con profundidades obscenas.
Mi cuerpo es poesía
erotismo y una armadura
que algunas veces pesa.
Mi cuerpo es débil y llora
es fuerte cuando
debe afrontar esquemas.
Mi cuerpo es un templo tatuado
con los años
bajo prismas
que hoy me encuentran.

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